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martes, 9 de noviembre de 2010

Extremismos


"Primero mataremos a todos los subversivos. Luego mataremos a sus colaboradores. Después a sus simpatizantes. Enseguida a aquellos que permanecen indiferentes. Finalmente, mataremos a los tímidos".

Gobernador de la Provincia de Buenos Aires
Mayo 1977

A los tímidos? WTF??? Quien seguía, Winnie Pooh? Hello Kitty?
Ciertas cosas no se le ocurrirían ni a Mel Brooks...

martes, 22 de mayo de 2007

IcelanDante - II

En el primer post de esta serie hablábamos de Ultima Thule, la isla descrita por Piteas y citada por Virgilio, lugar considerado mítico pero que ahora es identificado por algunos con Islandia. No debe sorprender que un lugar similar, cargado de connotaciones legendarias, haya sido buscado por alguien tan sensible a esos temas como Adolf Hitler. No olvidemos que durante su régimen el Reich mandó expediciones a la Antártida y al Tibet en busca de entradas a un mundo subterráneo, a donde habrían escapado los habitantes de la Atlántida; o que se lanzaron a la caza de todo tipo de artefactos mágicos y religiosos, desde la lanza de Longinos hasta el Arca del Alianza o el Grial (estas dos últimas búsquedas fueron notoriamente satirizadas en las películas de Indiana Jones).

Un detalle que no hay que dejar de lado es que el partido Nazi se formó sobre ideas gestadas en distintas sociedades más o menos secretas, una de las cuales era la famigerada Thule Gesellschaft o Sociedad Thule, que sostenía la existencia de una raza aria pura cuya origen se remontaba a aquella isla perdida en el extremo norte. Fundada en agosto del 1918, sus miembros terminaron por confluir pronto en las hordas hitlerianas, dejando un rastro muy claro en la vertiente más esotérica de ese régimen, especialmente en las SS de Heinrich Himmler.

Pero aparentemente los exploradores mandados por Hitler no fueron los únicos que buscaron a Thule. En los archivos históricos islandeses figura un hecho sumamente extraño, sucedido en 1217. Se dice que Snorri Sturluson, poeta y guerrero, fue elegido líder de su pueblo en ese año gracias al apoyo y la presencia de 80 caballeros del Sur, armados y vestidos de la misma forma. Quienes eran estos soldados uniformados, de rasgos definitivamente poco nórdicos?

En aquellos tiempos sólo uno de los órdenes militares tenía el dinero y la fuerza de lanzar una expedición de ese tipo en Islandia; más aún, sólo uno de los órdenes militares contaba en sus filas a un Saint Clair (o Sinclair), la familia escocesa que poseía las Orkneys, islas al norte de Escocia que representan un excelente punto de partida hacia Islandia. Y todos los que han leído el Código da Vinci o han oído hablar de los misterios de la capilla de Rosslyn (propiedad de los Saint Clair) saben a quienes me estoy refiriendo: los Templarios.

Es aquí donde las cosas se ponen realmente interesantes. Qué hacían 80 templarios en Islandia en el año 1217? Por qué Hitler estaba obsesionado con ubicar la localización exacta de Thule? Qué habían dejado allá? Qué llevaron?

Utilizando otras obras del Renacimiento como la Última Cena de Leonardo o los frescos vaticanos de Rafael, Gianazza reconstruye una serie de etapas en un recorrido que parte desde Jerusalén y llega a Islandia, pasando a través de la isla griega de Citera y el sur de Francia... probablemente el mismo camino que siguieron a lo largo de décadas los caballeros templarios, antes de aparecer al lado de Snorri Sturluson. Si tenemos en cuenta que lo primero que hicieron una vez llegados a la Ciudad Santa fue excavar debajo del Templo, podemos sólo imaginar lo que pudieron tratar de esconder. Textos sagrados u ocultos, a lo mejor con revelaciones inéditas sobre la vida de Jesús? El tesoro perdido del templo? Los restos mortales de algún personaje de los Evangelios? El Grial?

Lo que fuera, debe haber terminado su traslado en algún punto de Islandia, en 1217, un lugar conocido sólo por los Templarios y, luego de su erradicación en 1307, por una serie de iniciados, entre los cuales estarían el mismo Dante, Botticelli, Leonardo, Bramante, Rafael. Y todo parece indicar que Alighieri, en las páginas de su obra maestra, en realidad está narrando un viaje real hecho por él mismo, camino a Thule y al secreto escondido por los Templarios un siglo antes.

Es curioso que el nombre Tule aparezca sólo dos veces en toda la Divina Comedia, curiosamente en dos cantos con similar numeración: XXXIII del Infierno y XXXIII del Purgatorio. Lo extraño es en qué versos se encuentran, dentro de esos capítulos: 63 y 55, respectivamente. Y ojo, a diferencia de cualquier código de los evangelios que usan los números de capítulos y versículos, la numeración de versos y cantos en la Divina Comedia fue hecha por Dante mismo, no por algún editor posterior. Pero regresando a los números, lo increíble es que, usando como meridiano base el de Jerusalén, como se hacía en la época de Dante, tenemos unas coordenadas (63°N, 55°W), que coinciden exactamente con un punto en la costa sur de Islandia.

Todo puede parecer una extraña y bizarra coincidencia, si no fuera porque hay otro nombre que aparece sólo dos veces en toda la obra, y de manera mucho más sorprendente si se considera que es el de su autor. En realidad, la palabra Dante solo aparece una vez en el capítulo XXX del Purgatorio, en el verso 55; pero en el verso 63, pocas líneas más abajo, figura una extraña referencia: el autor dice que su nombre se registra allí por necesidad. Si uno lee los demás versos, nota que esta frase no tiene nada que ver con lo que se está contando, simplemente hace referencia al hecho que por primera vez puso su nombre en la obra. Es decir, la doble citación del nombre de Dante no afecta ni tiene influencia alguna en el texto; podría ser eliminada y no modificaría en lo más mínimo la narración. Pero es evidente que, como quiso resaltar en ese verso, Dante necesitaba indicar algo. Necesitaba llamar la atención sobre esos números. Necesitaba indicar que Dante y Tule estaban estrechamente relacionados, y su relación tenía que ver con un punto de coordenadas 63 y 55. Probablemente, el lugar en el que Alighieri desembarcó en la legendaria Ultima Thule.

De ahí en adelante, la cosa es simple. Según Gianazza, en el canto XXVII del Purgatorio (no debe ser una coincidencia que todos los pasos significativos se encuentren en cantos múltiplos de 3) se indica claramente el recorrido que hizo Dante desde Italia hasta Islandia, atravesando Francia y Gran Bretaña, según una ruta seguida por los peregrinos islandeses que iban camino a Roma. Y más adelante, el recorrido que hace Dante hasta encontrar a Beatriz en la Rosa Blanca de los Beatos, camino que por cierto está descrito al mínimo detalle y con precisiones geográficas inéditas en la Divina Comedia, coincide de manera increíble con los paisajes de aquella zona de Islandia.

Si Gianazza tiene razón, el trono en el que está sentada Beatriz corresponde a una enorme piedra rectangular, evidentemente tallada por el hombre, situada en un anfiteatro natural en las orillas del río Jökulfall. La posición de la roca, efectivamente, refleja la posición de la amada de Dante tal como se indica en el texto. Detrás de aquella piedra misteriosa, a unos 20 metros de distancia, se encontraría la entrada a una cámara secreta, de forma cuadrada y cuyo lado mediría un segundo de grado, aproximadamente 13 metros. Dante habría llegado a ese punto en la fatídica fecha codificada en la Divina Comedia y en la Primavera de Botticelli, el 14 de marzo del 1319, el momento de su paso del Purgatorio al Paraíso, el instante en que la visión de algo hizo que su alma recobrara la pureza original.

Gianazza se encuentra en Islandia realizando análisis del suelo para verificar la exactitud de sus teorías, y hasta ahora todo pinta bien: no sólo ha realizado el viaje de Dante al pié de la letra, siguiendo las indicaciones del texto, hasta la piedra tallada a orillas del Jökulfall, sino que los primeros exámenes han revelado la presencia de grandes cavidades en la zona donde debería encontrarse la cámara que contiene ese algo que Dante buscó y los Templarios escondieron. No queda más que esperar la conclusión de la investigación, y ver si realmente sirvió de algo estudiar por tres años la Divina Comedia.


lunes, 21 de mayo de 2007

IcelanDante - I

Cuando uno pasa casi una década de su vida leyendo decenas de libros que prometen resolver los misterios más inaccesibles de la historia, termina inevitablemente por convertirse en un desconfiado de primera categoría. Muchos publicitan revelaciones epocales y entregan unos cuantos cientos de páginas mal sustentadas y peor concebidas; en esos casos el cerebro se lamenta, pero más aún el bolsillo. Todo redunda en un sumo dolor de cabeza, en anatemas de todo tipo a los autores y pseudo investigadores, y sobre todo en la promesa, inevitablemente imposible de cumplir, de no volver a caer en la trampa.

En este tiempo he ido creando una serie de firewalls que me permiten reducir el tiempo perdido en cosas similares; por ejemplo, apenas aparece un esbozo de teoría que involucra influencias extraterrestres cierro el libro y paso a otra cosa. Pero hay un sub género que me sigue apasionando, probablemente por el tipo de formación que he tenido, y aún a pesar de muchas decepciones: los códigos escondidos en obras del arte o la literatura. Ojo, no no estoy hablando del Código de la Biblia o similares, que me parecen tan dignos de credibilidad como las profecías de Nostradamus o los horóscopos: es muy fácil interpretar textos a posteriori, luego de que los hechos supuestamente previstos han acaecido. Yo también puedo decir que había previsto la victoria del Milan sobre el Manchester en las semifinales de Champions interpretando una receta de cocina; basta inventarse las reglas del juego.

No, me refiero a algo más parecido a todo el asunto del Código da Vinci et similia. Si algo me atrajo a esa novela, más allá que al leerla me haya dado cuenta que simplifica e idiotiza teorías sensatas como las de Baigent, Lincoln y Leigh, es justamente la componente misteriosa asociada a obras icónicas de la pintura. Igualmente, Graham Hancock en The sign and the seal llega a una posible respuesta sobre el actual escondite del Arca de la Alianza, a través de análisis similares entre esculturas góticas y literatura medieval.

Ahora, cuando alguien me dice que la Divina Comedia de Dante contiene las pistas para encontrar el Grial en Islandia... bueno, tiene todo mi interés. Un enorme interés.

Giancarlo Gianazza es el investigador que ha salido al ruedo con esa afirmación. Voy a resumir todo el asunto de manera criminal, considerando que, mientras no tenga en mis manos el libro (que tengo que leer lo antes posible), es imposible tener un grado de detalle satisfactorio. Pero sólo la idea expuesta ya es mil veces más intrigante que cualquier cosa parecida que haya aparecido desde las polémicas sobre la descendencia de Jesús; al menos para mí, claro, por motivos muy precisos: en mis años de Liceo en Italia pasé tres años estudiando la obra de Dante; soy fan desmedido del ciclo arturiano y de los misterios relacionados con el Grial; e Islandia ha ejercido sobre mí una atracción enfermiza desde 1989, luego de leer Viaje al centro de la Tierra... quod feci, Arne Saknussem debe ser una de las frases que más impactaron mi infancia.

Pero hagamos un breve repaso. Piteas, un navegante griego del siglo IV a.C., realizó un increíble viaje en por las costas atlánticas de Europa logrando, entre otras cosas, circumnavegar las islas británicas. A cierta distancia de estas, llegó a Thule, una extraña isla en la cual se sucedían seis meses de noche con seis meses de día y donde convivían el hielo y el fuego. Obviamente cuando regresó a Marsella, su ciudad natal, nadie le dio el menor crédito; pero ahora es más que evidente que se refería a alguna tierra cercana al círculo polar ártico y que presentaba contemporáneamente actividad volcánica y glaciares. Muchos estudiosos modernos han llegado a la conclusión de que Thule es Islandia, considerando que cubre todos los requisitos (distancia desde el archipiélago británico, cercanía al círculo polar, glaciares, volcanes); pero en la antigüedad tomaron esa parte del relato del buen Piteas como una licencia poética. De esa forma, el término Ultima Thule pasó a denominar un lugar tan imaginario como la Atlántida o las islas de los Bienaventurados.

Las cosas comienzan a ponerse calientes cuando se descubre que el más importante autor de la antigua Roma hizo referencia explícita a Thule: Virgilio, en las Geórgicas, desea a su protector y patrocinador, el emperador Augusto, que logre llevar las águilas romanas hasta Última Thule, es decir, hasta los confines del mundo. Como se sabe, Virgilio es el guía de Dante a través del Infierno y el Purgatorio... hasta ahora recuerdo haber pasado un mes estudiando los porqués de esa elección por parte del literato florentino.

Otro item cuyo estudio me ocupó similar tiempo fue, esta vez en Historia del Arte, el análisis de la Primavera de Botticelli: las teorías sobre qué diablos está sucediendo en esa representación llena de imagenes alegóricas son de lo más disparatadas, rebuscadas, indescifrables. Ahora bien, resulta que muchos se han saltado un detalle interesante: Botticelli era un admirador rendido de Dante y se encargó de realizar ilustraciones para una edición de la Divina Comedia. Y lo que han notado los estudiosos es que algunos bocetos de las ilustraciones corresponden exactamente a las imágenes de la Primavera. En especial, las tres chicas de la izquierda, casi unánimente interpretadas como las tres Gracias, en realidad serían las tres Virtudes que Dante encuentra, danzantes, en el Jardín del Edén, a los pies del Paraíso.

Pero hay más: la figura central de la Primavera presenta la misma posición que un retrato de Beatriz, la musa de Dante, quien asume la tarea de Virgilio y guía al escritor por el reino celestial... justo a partir del Jardín del Edén. Agreguemos que el Mercurio de la izquierda calca una imagen del mismo Dante en las ilustraciones hechas por Botticelli, que el Cupido sobre la cabeza de Beatriz/Primavera apunta al corazón de su enamorado (Dante/Mercurio), que las figuras de la derecha (Céfiro y Clori) son un fácsimil de Eva y Lucifer (obvios referentes del Edén), y que la última figura por descifrar (Flora) sólo puede corresponder a la otra protagonista de ese paso por el jardín, Matelda, quien se acerca a Dante recogiendo flores... y lo que obtenemos es que la Primavera no es nada más que el Jardín del Edén visualizado en el Purgatorio.

Ya sé, a este punto lo lógico es decir que está bien todo, pero el Mercurio es sin duda alguna eso mismo, Mercurio, porque tiene el caduceo y las sandalias aladas, mientras que Dante es reconocible por una nariz aguileña muy evidente, que en cambio este joven no presenta en lo más mínimo. Y es en este punto donde Gianazza hace el leap of faith imprescindible en estos casos. Porque debajo de la primera explicación, individua dos niveles más de lectura, uno de los cuales mantiene la iconografía mitológica de la pintura.

En base a fuentes de la época, principalmente Marsilio Ficino, las tres Gracias se identificaban con el Sol y los planetas Venus y Júpiter, portadores los tres de gracia y virtud para el ser humano; identificación subrayada en el cuadro por la presencia de elementos simbólicos alrededor de las jóvenes (flores particulares, medallones, la similitud de la primera de ellas con la protagonista del Nacimiento de Venus, etc). Por otra parte, el personaje de la izquierda tiene en sus manos dos símbolos planetarios, el caduceo de Mercurio y la espada de Marte, mientras que el Cupido podría corresponder perfectamente al Sagitario, especialmente si se toma en cuenta la pose que presenta. Y finalmente, la figura central (Beatriz/Primavera) tiene un dije que representa de forma inequivocable a la Luna creciente.

Según Gianazza, asumiendo la posición de las figuras como la posición de los astros en el cielo, se encuentran una serie de conjunciones más únicas que raras, que sólo se dio una vez antes de la fecha de conclusión de la Primavera: el 14 de marzo de 1319, en el amanecer sucesivo al equinoccio de primavera de ese año. O, lo que es lo mismo, el verdadero inicio de esa estación en el hemisferio norte.

Surprise surprise, esa misma fecha es identificable en el cuadro también de otra forma: analizando las manos de las figuras del cuadro de Botticelli. Sí, porque en aquellos tiempos no sólo se utilizaban los dedos, sino incluso las falanges, falanginas y falangetas, en diversas combinaciones. Es así que el índice de Mercurio indica 1 y su mano izquierda 4, dando el número 14; las manos cruzadas de las dos primeras Gracias simboliza el número 1000, la primera y la tercera dan 310, la segunda y la tercera el 9; o sea, 1319. Agregando los 3 dedos de Primavera, tenemos el 14/3/1319. Voilá.

Pero todo esto sería superfluo si no fuera porque en la misma Divina Comedia aparece esa fecha, aunque no explícitamente. Pero la descripción astronómica que da Dante del día en que deja el Edén para subir a los cielos, restringida también al saber que escribió el Paraíso entre el 1318 y el 1320, sólo deja una posibilidad. Creo que no es necesario que lo indique, no? Aunque nunca está de más repetirlo: 14 de marzo del 1319.

Por qué esta fecha es tan importante para que aparezca codificada en el texto más importante de la literatura italiana y, por doble partida, en una de las obras maestras del Renacimiento?

Qué tiene que ver esta fecha con Islandia? Y con el Grial?

Las respuestas, en el siguiente post.


lunes, 14 de mayo de 2007

Some kind of machine

Revisando unos de los sitios enlazados, el interesantísimo BLDGBlog, me he topado con una de esas sorpresas que lo terminan descuadrando a uno. En el artículo The architecture of solar alignments se habla del complejo arquitectónico más antiguo de América que presente un comprobado alineamiento solar. Para variar, se encuentra en Perú, a 15 km al sur de Casma; para variar, jamás había oído hablar de él. Chankillo es un observatorio astronómico peculiar, de más de 24 siglos de antigüedad, pero eso no es lo que más me llama la atención.

Fíjense en la foto. No es una casualidad que algunos arqueólogos hayan dicho que es lo más parecido al diseño de una afeitadora eléctrica: la precisión de las líneas y las formas da efectivamente la sensación de que estamos frente a un engranaje, a una pieza mecánica, en el peor de los casos a un circuito de autos de la Fórmula NASCAR; pero es sólo una fortaleza posicionada sobre unas alturas en medio al desierto. Sólo. Así como las pirámides eran sólo tumbas, Troya era sólo un mito, etc etc.

No me voy a detener mucho tiempo sobre esos conceptos. En posts anteriores he dejado constancia suficiente de mi crítica hacia cierto simplismo académico a la hora de enfrentar hallazgos extraordinarios como el que nos ocupa; pueden darse cuenta de eso tanto en la serie de posts sobre la Antártida (parte I, parte II, parte III, parte IV) como en el artículo sobre los mayas y el fatídico 2012, o en el detalle de mi paranoia conspirativa acerca de estos descubrimientos.

Sólo quiero que noten el perfecto paralelismo, que podría apostar es exacto al centímetro, entre los tres órdenes de muralla que rodean a la fortaleza. A parte, acabo de trazar las rectas sobre las que se acomodan los tres lados de esas murallas: forman ángulos de 29°, 61° y 90°; es decir, el edificio es prácticamente inscriptible en un triángulo rectángulo que a su vez representa la mitad de un triángulo equilátero. Por otra parte, la hipotenusa de dicho triángulo, en el lado más largo de la fortaleza, está exactamente alineada con el Norte, con una diferencia de sólo 0°45'. Y agregaría que las entradas a las tres líneas de muros siguen una extraña sucesión: 5, 4 y 3; cuando veo esos números cerca a una estructura inscrita en un triángulo rectángulo lo primero que pienso es Pitágoras. Coincidencias? Probablemente no. Más aún considerando que ya hemos visto cosas por el estilo en otras partes del mundo, y que a muy poca distancia tenemos el observatorio solar del que hablábamos al principio, y que es otro fenómeno digno de mención.

Si observan la imagen del costado, notarán que estamos frente a un esfuerzo arquitectónico y astronómico que no puede ser fruto de la improvisación, la suerte o las coincidencias. Trece pequeñas torres situadas sobre una cresta natural del terreno y las doce aperturas que quedan entre ellas sirven para seguir el camino del sol en el horizonte durante el año. La curvatura natural del borde de la colina y su pendiente deben haber representado un obvio obstáculo para los constructores, que tuvieron por lo tanto que adecuar el ángulo de las torres para solucionar ese impase. El resultado es impresionante.

Yo mismo he tratado de tener cuenta del paso del sol a lo largo del año, tomando como referencia los edificios que se ven desde la ventana de mi sala; pero claro, todo parte de un simple hecho: sé qué día es con toda certeza porque vivo rodeados de relojes y calendarios, y sé en qué fechas caen los momentos particulares (equinoccios y solsticios) de la trayectoria solar, que se encuentran en cualquier almanaque, libro o sitio de internet relacionado al tema. La pregunta es: cuántos años o décadas o siglos de conocimiento acumulado llevaron a los habitantes de Chankillo a poder hacer lo mismo, además de alinear su fortaleza con ángulos precisos y extraños, elevar murallas perfectamente paralelas, construir circunferencias perfectas, y todo lo demás? Y más allá de eso, para qué tanta precisión? Es la misma pregunta que nos ponemos frente a las pirámides y otros complejos monumentales alrededor del mundo. Cualquier persona se queda estupefacta frente a la majestuosidad de los edificios... para qué complicarse en buscar tanta precisión en líneas y ángulos? Se ahorraría mucho trabajo, tiempo y dinero, reduciendo ligeramente esa exactitud geométrica que puede ser identificada y admirada sólo por alguien con instrumentos modernos y con una idea clara de lo que debe buscar.

Entrar en la mente de las civilizaciones más antiguas y desconocidas constituye un rompecabezas de enorme complejidad. Sin duda nos queda el asombro frente a personas que supuestamente no conocían la escritura ni la rueda, y sin embargo eran capaces de modificar la naturaleza para obtener imágenes como la del costado, que visualiza el tránsito del sol al amanecer del solsticio de junio, visto desde el observatorio de Chankillo.

Algún día quizás tengamos las respuestas a todas esas interrogantes. Y probablemente sean mucho más sorprendentes de lo que pensamos.


martes, 1 de mayo de 2007

The body - part deux (skeptic rmx)

Después de más de 2 meses de espera, al fin se transmitió en Latinoamérica el famigerado documental sobre el sepulcro olvidado de Jesús, del cual ya habíamos hablado cuando se anunciaron sus abrumadoras conclusiones y reveladores descubrimientos.

En ese post ponía una serie de interrogantes que esperaba encontraran respuesta durante las dos horas de emisión del reportaje en cuestión. Para resumirlas, iban más o menos así:
  1. Con quién se ha comparado el ADN de los restos?
  2. Hay pruebas arquológicas irrefutables además del ADN?
  3. Por qué los arqueólogos no han investigado estos hallazgos en los 27 años que han pasado desde el descubrimiento de las tumbas?
  4. Los nexos lógicos entre las pruebas son tan impalpables como en Exodus Decoded, el otro documental arqueo-religioso de Simcha Jacobovici?
  5. Debe preocuparnos que en epocas de posible clonación humana alguien tenga en sus manos el ADN de Jesús?
  6. Se acerca el fin de los tiempos?
  7. Cómo queda James Cameron luego de producir este documental?
Curiosamente, las respuestas terminan explicando muchos de los problemas y cuestiones que aquejan a The lost tomb of Jesus. Vayamos en orden.
  1. El primer problema es que el ADN se ha comparado sólo entre los restos de Jesús y el de Mariamne (la supuesta María Magdalena), concluyendo que no eran parientes por vía materna. What? En pocas palabras, y sin salir del ámbito familiar, podían ser primos por parte de padre, tío y sobrina, tía y sobrino, abuelo paterno y nieta, cuñados. Y claro, adicionalmente, podían ser esposos, como concluye Jacobovici, pero sería una posibilidad sobre 6. Pero el gran quid de este punto es otro: por qué no se ha comparado primero el ADN de Jesús con el de José y el de María, sus padres, o el de Santiago y José, sus hermanos, o de Judas, su hijo? En los restos hay inscripciones que dicen que Jesús y Santiago son hijos de José y que Judas es hijo de Jesús... eran datos mucho más relevantes por analizar antes de ver si Mariamne tenía o no parentela con Jesús.
  2. Respecto a las pruebas arqueológicas, hay algunas interesantes e indiscutibles. La tumba es sin duda alguna del siglo I, por lo tanto concuerda con lo esperado; efectivamente, los osarios corresponden a la tumba y el único que fue sustraido, el de Santiago, presentan una patina similar a los demás, por lo que esta gente pertenecía a la misma familia. Adicionalmente, estoy de acuerdo con el análisis estadístico presentado: la posibilidad de que en una familia se encuentre un José con hijos llamados Jesús y Santiago, con un nieto llamado Judas, y otros parientes llamados María, Mariamne y Mateo, es algo muy, pero muy remoto. No imposible, pero sí improbable. En especial llama la atención el nombre de Mariamne, un diminutivo helenístico de María, porque sabemos que Magdala se encontraba en una zona comercial donde el griego era el idioma franco: por lo tanto una María de Magdala tendría muchas probabilidades de ser llamada así. Quizás estos datos sean mucho más significativos que los análisis de ADN, aunque quedan muchos puntos extraños y discordantes con lo que sabemos de Jesús y sus parientes: por ejemplo, el sepulcro es de una familia residente en Jerusalén y con un cierto nivel de ingresos, no de un simple carpintero galileo y su prole.
  3. Los arqueólogos no han dado nunca importancia a la tumba porque descartaron de entrada que tuviera algo que ver con Jesús. En especial, se hace mención a lo que indicaba en el punto anterior, respecto a la riqueza necesaria para tener una tumba similar.
  4. Efectivamente, los saltos lógicos son tan atrevidos como en Exodus decoded. Por ejemplo, concluir que Jesús y Mariamne eran esposos no está debidamente sustentado en los análisis de ADN presentados. Queda la sensación que se podía hacer una investigación mucho más exhaustiva y concluyente, cruzando datos de todos los osarios y verificando algunos hechos que sólo se mencionan de pasada, como el extraño símbolo que decora la entrada de la tumba (una V invertida con un círculo en su interior) y que inmediatamente hace pensar en las figuras presentadas en The Da Vinci code. Así como está, se presta a muchas interrogantes, dudas y refutaciones.
  5. No me preocuparía mucho por el tema del ADN. No está probado que los restos correspondan a los personajes bíblicos, y aún clonándolos dudo mucho que haya algo fuera de lo común en ellos: probablemente obtendríamos el típico hombre medio oriental de esos tiempos.
  6. No se acerca el fin de los tiempos. Pero me gustaría que se profundice la investigación, porque nada me agradaría más que se verifique que esos restos corresponden a Jesús y sus parientes. Ya es hora de tener datos más certeros y objetivos sobre su vida, más allá del mito, la religión y lo que contaron sus discípulos.
  7. James Cameron sólo fungió de productor, no aparece en el documental ni en los debates sucesivos. Probablemente la gente ni recuerde su papel en esta investigación. Así que puede dedicarse tranquilamente a terminar de filmar Avatar, su esperadísimo regreso a la gran pantalla.
En conclusión, The lost tomb of Jesus resulta un poco decepcionante. Hay muchas buenas ideas y datos flotando por ahí (la tumba familiar, el cruce estadístico de los nombres, el análisis del término Mariamne, el símbolo sobre la entrada), pero no resulta en absoluto concluyente y el argumento del ADN es muy débil. Además, faltó presentar más sustento, que por otra parte existe, a las afirmaciones que Jesús, María y la Magdalena fueron sepultados en Jerusalén, que el Mesías tuvo hermanos e hijos, que nunca fueron una familia pobre sino un ramo cadete de la nobleza judaica (por lo que justificaría el hecho de tener una tumba similar).

Tampoco es el cúmulo de mentiras e invenciones que los religiosos pretenden pintar. He oído por ejemplo a un sacerdote sostener que lo presentado no es verdad porque los evangelios dicen otra cosa, y debe tomarse eso en cuenta porque son textos históricos. Yeah, sure... qué pena que cualquier persona medianamente informada sepa que son relatos escritos por seguidores del personaje en cuestión, y por lo tanto tan sujetos a dudas como cualquier biografía de Hitler escrita por un naziskin; o que fueron redactados décadas luego de su muerte; o que presentan miles de incoherencias entre ellos, y sobre aspectos tan cruciales como su nacimiento, su genalogía, su parentela, sus discípulos, su muerte, etc; o que fueron elegidos y ratificados entre un cúmulo de textos similares sólo 300 años después de la muerte de Jesús, con el curioso hecho de que los libros excluidos contaban cosas muy distintas sobre él, como por ejemplo su condición de hombre casado o la presencia de mujeres entre sus discípulos...

La esperanza es que alguien tome lo presentado como un punto de partida y vaya más a fondo. En tiempos en que la Iglesia domina el pensamiento de millones de personas aferrándose a dogmas intransigentes y mitos más o menos fantásticos (ver lo sucedido en México con la excomunión de los legisladores que votaron a favor de la legalización del aborto), no les caería nada mal un baño de humildad.

Y no habría nada más refrescante, en este sentido, que la verdad histórica. Que la búsqueda no se detenga!


martes, 17 de abril de 2007

Valkyrie

Hay instantes que pueden cambiar la vida de un ser humano; hay eventos que determinan el futuro de naciones enteras. Pero en algunos casos una minucia interfiere en el desarrollo del plan mejor diseñado y cambia el rumbo de la Historia. Como en el caso de Valkyrie.

El 21 de julio de 1944, en los Cuarteles de la Wehrmacht en Berlín, era fusilado Claus Philipp Maria Schenk Graf von Stauffenberg, coronel del Ejército Alemán y miembro de la aristocracia bávara más selecta, siendo descendiente de una familia que remontaba su linaje condal al siglo XIII. Con él morían su aide de camp, teniente Werner von Haeften, el general Friedrich Olbricht y el coronel Albrecht Mertz von Quirnheim, pero sobre todo se cerraba una de las páginas más desconocidas y a la vez fascinantes de la Segunda Guerra Mundial: el atentado a Hitler en la misma Wolfsschanze, la Guarida del Lobo, su centro de mando en Prusia Oriental.

Von Stauffenberg representa el clásico ejemplo del militar prusiano que adhirió al nazismo desde su vertiente nacionalista, aún aborreciendo gran parte de su carga ideológica y racista. Bien educado, estudioso de Literatura, se alistó en un regimiento de caballería que formó parte de la invasión de los Sudetes y posteriormente de la campaña de Polonia. Su desempeño en el frente occidental le valió posteriormente la Cruz de Hierro, siendo al poco tiempo transferido al Comando Conjunto de las fuerzas alemanas. Aquí, trabajando en estrecho contacto con sectores del ejército contrarios a Hitler, tuvo conocimiento de las atrocidades cometidas en los territorios del este contra judíos, polacos y rusos. A través de sus hermanos, miembros de la Resistencia alemana, entró en contacto con importantes personalidades de dicho movimiento, que más tarde colaborarían en el fallido ataque al Führer.

Sin embargo, el desembarco aliado en África Noroccidental, cuyo objetivo era aniquilar los Afrikakorps de Rommel, llevó a que von Stauffenberg, ascendido a Teniente Coronel, fuera asignado a la 10° Panzerdivision en Túnez. Durante un vuelo de reconocimiento en ese frente su avión fue abatido, provocándole heridas gravísimas y una hospitalización de tres meses. Salvó la vida, pero perdió el ojo izquierdo, la mano derecha y dos dedos de la izquierda; sin embargo, su profunda fuerza de voluntad lo llevó, por ejemplo, a aprender hacer el nudo de la corbata con los tres dedos restantes.

Devuelto a Berlín y ascendido a Coronel, fue destinado al comando de las tropas territoriales bajo el general Olbricht. La coyuntura bélica en ese momento era tal que amplios sectores de la Wehrmacht deseaban la conclusión inmediata de la guerra, y entendían que la única manera era quitando del medio al principal instigador de ésta. Luego de meses de planificación y aprovechando que von Stauffenberg participaba en las reuniones del Comando Conjunto en Rastenburg, se decidió proceder con la Operación Valkyrie.

El primer ataque sería directo al corazón del problema, con el asesinato de Hitler, pero el plan preveía sucesivamente un coup d'etat en plena regla, con arrestos masivos de los más fanáticos seguidores del Führer y la toma de los centros de decisión y poder del Reich, a través de las redes tendidas por la Resistencia dentro de las instituciones nazis. Pocos días después, el nuevo gobierno alemán solicitaría el armisticio con los Aliados y la URSS, llevando de esa manera la guerra a su pronta conclusión.

El 20 de julio de 1944, von Stauffenberg se dirigió a la reunión en la Wolfsschanze llevando su maletín de mano. Dentro del mismo, un artefacto explosivo había sido armado por el coronel utilizando precisamente la destreza adquirida en los tres dedos que le quedaban. Una vez llegado a la sala de reuniones, procedió a colocarlo cerca al lugar en el que se habría sentado Hitler; luego, pidiendo disculpas, puesto que debía atender una llamada desde Berlín, abandonó el lugar, esperando en un escondite cercano el momento de la explosión.

Ésta fue tan contundente, que pareció no dejar dudas sobre su éxito. De inmediato la maquinaria insurgente se puso en marcha, mientras von Stauffenberg y el teniente von Haeften volaban en un Heinkel camino a la capital. Al llegar se enteraron de lo que parecía imposible: Hitler había sobrevivido. Uno de los participantes a la reunión, al sentirse fastidiado por la presencia del maletín, lo había pateado a una cierta distancia, alejándolo del líder nazi; la explosión de la bomba, al extremo opuesto de una pesada mesa de conferencias, hizo que ésta se volteara encima del Führer, protegiéndolo de una muerte segura.

En pocas horas el motín fue debelado y la mayoría de los participantes fueron arrestados y sentenciados a muerte por el general Friedrich Fromm, que había sido miembro de la conspiración pero esperaba eliminar las huellas de su participación a través del sangre de sus antiguos socios. Sin embargo, luego del fusilamiento de von Stauffenberg, tuvo la mala idea de dirigirse a las oficinas de Joseph Goebbels para atribuirse el éxito obtenido contra los rebeldes, sin saber que ya se había detectado su doble juego, por lo que fue inmediatamente arrestado.

En los siguientes días, más de cinco mil personas fueron arrestadas y 200 fueron ejecutadas, entre ellas un hermano de von Stauffenberg. La Resistencia contra Hitler resultó prácticamente aniquilada y nunca pudo reponerse e intentar nuevamente salvar al Reich del inminente desastre. Fue así que millones y millones de personas más tuvieron que morir antes que Alemania al fin se rindiera.

El año adicional de combates permitió que la URSS ocupara Europa del Este, preludio de su dominio a través del Pacto de Varsovia; asimismo, dio tiempo para que se concluyera satisfactoriamente el Proyecto Manhattan y para que Truman asumiera el poder en Estados Unidos, luego de la muerte de Roosevelt, gestándose así las bases para los ataques nucleares a Hiroshima y Nagasaki. La Guerra Fría, el muro de Berlín, la carrera nuclear, todo habría tomado otro rumbo.

La Operación Valkyrie y von Stauffenberg intentaron cambiar el destino de una guerra. Su fracaso determinó el nacimiento de un nuevo orden mundial.


miércoles, 4 de abril de 2007

La delgada línea griega

Luego de ver 300, tengo que confirmar las impresiones que presenté previamente en este post. Es un espectáculo visual de indudable impacto, que emplea técnicas y estrategias conocidas y experimentadas en otras películas (la adaptación fiel de los paneles de un comic en Sin City, el uso de ambientes íntegramente generados por computadora en Sky Captain & the world of tomorrow, la violencia gráfica aplicada a la Historia en Gladiator), pero logra que el total sea más que la suma de las partes debido a la heterodoxia total del ritmo que le impone Zack Snyder, uno de los grandes descubrimientos del cine americano de los últimos tiempos. Es verdad, el guión es débil, los diálogos grandilocuentes, la declamación excesiva, pero esto se debe a la fuente original, la obra de Frank Miller: no es una casualidad que los puntos citados sean característica típica de los comics. Y 300 es probablemente la adaptación más lograda del estilo y el espíritu de esas páginas impresas.

Lo que quiero resaltar, en cambio, es el tratamiento general otorgado a un hecho histórico en esta película. Últimamente hemos tenido un revival de cintas basadas en obras de ficción que intentan buscar lo históricamente correcto a la hora de plasmar las palabras en imágenes. King Arthur, por ejemplo, convertía a los medievales caballeros de la Mesa Redonda en mercenarios sármatas al sueldo de los romanos, a Guinevere en una guerrera salvaje, a Merlín en un chamán mugriento, al mismo rey en un comandante de legiones purpuradas. Excuse me? Claro, es mucho más probable que las cosas se hayan desarrollado así, eso no lo dudo; pero si el ciclo bretón tiene un innegable appeal es debido al elemento fantástico, a ese ir y venir entre la realidad y un mundo de hadas, donde conviven doncellas inmaculadas y brujas, corceles y dragones, gigantes y paladines, magos y trovadores.

Vamos, eso es lo divertido: Merlín que impulsa la concepción de Arturo haciendo que Uther Pendragon luzca como el marido de Igrayne (con extraños ecos del mito del nacimiento de Hércules, con Zeus engañando a Alcmena); la espada en la roca; la Dama del Lago; las pruebas cada vez más absurdas que tiene que pasar Lancelot; el encarcelamiento invisible de Merlín por mano de Vivian; las peripecias de Parsifal en busca del Grial; Gawain y el Caballero Verde; Morgana que lleva el cuerpo de su hermano herido de muerte a la Ínsula Avalonia. Quitar el velo de imaginación a esas historias es perder por el camino gran parte de su encanto.

Pero el ejemplo más dramático de este trend es Troy, y lo traigo a colación porque es el más fácil de comparar con 300. Por un lado tenemos una leyenda (por más sustento histórico que tenga, gracias a los descubrimientos de Schliemann en Hissarlik) que es filtrada, destilada y mutilada para darle un gusto verosímil; por el otro, un hecho real y documentado que viene procesado, estilizado y vitaminizado hasta conferirle un aura sobrenatural. Quién gana? Quién tiene más justificación para su experimento?

Yo fui uno de los primeros en estar de acuerdo cuando se anunció que se estaba excidiendo de Troy toda presencia de los dioses del Olimpo. Y es que la intervención divina siempre termina alterando los equilibrios y restando credibilidad a las tramas; no por nada el deus ex machina es visto casi como una peste en los guiones. Pero si Aquiles no muere por una flecha en el talón (en realidad es acribillado en todo el cuerpo por Paris), su único punto vulnerable, de qué estamos hablando? Peor aún, la mal entendida vocación neorealista lleva a modificar las relaciones, de manera que Patroclo es el primito de Aquiles, y éste a su vez tiene una pasión malsana por Briseis; y por otra parte mueren los que sobreviven en el mito homérico (Agamenón y Menelao über alles, y eso que son los ganadores de la guerra!) y sobreviven los que mueren (Paris??? y la venganza de Aquiles por mano de su hijo Neoptólemo?). Se pierde así toda la grandeur trágica y épica, obteniendo una Dinasty de la edad del bronce. Más realística, más convencional, más aburrida.

300 va por el camino exactamente opuesto. Leonidas existió, era un ser humano común y corriente, claro, con excepcionales habilidades de líder y guerrero, pero falta un poco más y tenemos su partida de nacimiento en la mano. Sin embargo, Frank Miller y Zack Snyder lo transfiguran, dándole una dimensión mítica de semidios invencible, capaz con sus garde du corps de afrontar flechas, lanzas, jabalinas y todo tipo de armas arrojadizas, punzocortantes y de doble filo a pecho desnudo... como si Tetis los hubiera sumergido junto a su hijo en las aguas del Styx. Asimismo, los persas no sólo llevan sus mil naciones a la batalla, sino que, en un ímpetu integrador y políticamente correcto, ponen en primera línea a toda clase de freaks, mutantes y demás monstruosidades que pudieron recoger en el camino.

La lucha por el paso de las Termópilas se convierte entonces en un choque entre el bien y el mal, la libertad contra la opresión, la perfección física y étnica contra las perversas mutaciones, la virilidad estoica contra el edonismo libertino. Trasciende el espacio (porque en ese punto no hay ningún acantilado desde el cual arrojar a la infantería oriental), el tiempo (las granadas arrojadas por los persas fueron ideadas varios siglos después por los chinos), las modas (ningún griego en su sano juicio iría a la batalla sin un mínimo de armadura o protección), hasta las leyes de la física (cierto saltos de los espartanos son dignos de Superman). Sin embargo, por extraños motivos, una batalla real llevada al borde del fantasy funciona mejor que una leyenda trasladada a un mundo de sangre y arena. Probablemente porque en 300, a pesar de los retoques dignos del mejor aedo, la idea central de lo sucedido en las Termópilas se mantiene, y su presentación no resulta para nada excesiva si es asumida como la arenga emotiva y ensordecedora dirigida a las tropas que deben vengar a Leonidas y los suyos; en cambio en Troy se presenta la crónica digna de un pasquín rosa o del Reader's digest de unos eventos que ya habíamos conocido en una salsa mucho más agradable y misteriosa.

Aún a riesgo de sonar machista, sólo se me ocurre una metáfora apropiada: Troy es como la modelo despampanante de la cual hemos oído todo tipo de elogios, aventuras, fetichismos, apetitos insaciables, y sin embargo a la hora de conocerla se revela ser una jovencita más del montón, insípida, con acné, maquillaje de segunda y rollitos del todo evidentes. En cambio, 300 es como la chica aburrida y previsible de la oficina, pero que en las noches se transforma en una bailarina de night club exótica y voluptuosa, capaz de dejar al Kamasutra en el rango de un libro infantil.

Llámenme enfermo, pero, entre las dos, creo que no hay ninguna duda. La stripper gana por un cuerpo de ventaja.



martes, 27 de marzo de 2007

Los mapas del tesoro

El trabajo hoy es particularmente agobiante. Pero como no quiero dejar a nadie sin un bit de información útil, entretenida y particularmente curiosa, les recomiendo vivamente el blog de Strange Maps. Es uno de los sitios más interesantes que he podido encontrar en la red, y en los últimos días acaba de superar las 500 mil visitas.

Lo excepcional de esta página es que se dedica exclusivamente a publicar mapas bizarros, y tomando este término en toda la amplitud de sus acepciones. Hay de todo: planes megalómanos de dominio del mundo por parte de las grandes potencias, ciudades repartidas esquina por esquina entre dos países, clamorosos errores geográficos presentes en la cartografía antigua, descripciones de utopías literarias, etc etc.

En realidad vale la pena darse un paseo por sus más de 90 posts, mejor aún si se sabe un poco de inglés, porque las didascalías y comentarios que se adjuntan a los mapas son sumamente informativos y brillantes. Por ejemplo, dudo que alguien sepa que los nazis lograron establecer bases en la Antártida, o que Alemania Oriental aún existe, o cómo es la geografía de El mago de Oz, o la de 1984, la famosa novela de George Orwell. Es para pasar noches enteras frente a la pantalla.

Los mapas siempre han sido una afición personal. Tengo al menos media docena de atlas históricos, algunas enciclopedias geográficas, una colección de mapas de los mundos de Tolkien; me apasiona enormemente ver como cambian las fronteras durante y después de las guerras, la profundidad de las conquistas, los extensos contraataques, grandes superficies de colores contrastados, flechas convergentes, límites punteados. Por otra parte, soy un fan de los juegos de estrategia, in primis el fantástico Risk, que justamente se juegan sobre tableros que representan los mapas de territorios; y como si no bastara, uno de mis libros favoritos es La vuelta al mundo en 80 días y entre mis primeros recuerdos nítidos de la infancia figura una gigantesca ofensiva anfibia de soldados de juguete sobre un mapa de Oceanía, tratando de conquistar la península de Cabo York desde el golfo de Carpentaria.

Sin duda, haber encontrado un sitio tan afín a mis gustos ha sido un auténtico lujo. Entre tantos mapas, a uno le entran ganas de perderse.


lunes, 26 de marzo de 2007

Usos de la guerra

Entre las tres o cuatro cosas que estoy leyendo de manera contemporánea en los últimos tiempos, la que más me apasiona es una estupenda Historia de la Segunda Guerra Mundial, en seis tomos. Es la cuarta o quinta vez que pasa por mis manos, pero en cada ocasión me ha sido posible extraer detalles e ideas nuevas; entre tantas páginas, imágenes, mapas, relatos, siempre se esconde algún aspecto o historia desconocida.

Esta enésima relectura se originó en la visión de Letters from Iwo Jima, emocionante película de Clint Eastwood, que describía la heroica resistencia de los pocos y mal abastecidos defensores de la isla frente a las masivas fuerzas americanas. La descripción vívida del General Tadamichi Kuribayashi y de sus mil y una genialidades tácticas, que le permitió tener ocupadas en un espacio reducido a enormes fuerzas enemigas, me impulsó a buscar a lo largo de ese conflicto si, aún a pesar de la derrota final, el comportamiento de las fuerzas del Eje había resultado mejor que la de los Aliados, más allá de los errores estratégicos de los líderes máximos de sus naciones.

En tal sentido, siempre sospeché que, de no haber tenido Hitler un control tan acentuado de las decisiones militares alemanas, las cosas hubieran seguido todo otro derrotero. En más de una ocasión sus generales, que en enorme mayoría provenían de los rangos aristocráticos del viejo ejército prusiano, se declararon abiertamente en contra de sus a veces estrafalarios planes de guerra. Algunos, como Guderian, genio de los Panzerkorps, llegaron a desobedecerlo abiertamente, consiguiendo éxitos sonantes; otros, entre ellos von Kluge y Rommel, estuvieron incluso involucrados en mayor o menor medida en un atentado contra el führer. La difícil convivencia entre esa casta militar teutónica de tradición plurisecular y el advenedizo ex cabo austríaco siempre fue complicada, pero las iniciales victorias obtenidas en base a las intuiciones de Hitler pusieron un parche y le dieron un cierto crédito con sus comandantes.

Sin embargo, su deseo de no aniquilar a los ingleses en Francia, dándoles tiempo para evacuar el cuerpo expedicionario con la epopeya de Dunkerque, impidió destruir moralmente a las tropas de Churchill; su confianza excesiva en la Lüftwaffe de su compinche Göring lo llevó a dar prioridad a los combates aéreos antes que a una invasión terrestre de las islas británicas; la locura de atacar a la URSS antes de haber liquidado los demás frentes y la orden absurda dada a von Paulus de no retirarse de Stalingrado causaron en fin de cuentas el desastre de la Wehrmacht en el frente oriental, impidiendo por lo tanto una defensa adecuada en Normandía.

Sus aliados no lo hicieron mejor: Mussolini logró, por sí solo, meter a Italia en una guerra para la que no estaba preparada, embarcarse en aventuras suicidas y destinadas al fracaso (Cirenaica, Somalia, Grecia), destruir al ejército y a la economía del país, hasta hacerse ejecutar por partisanos mal alimentados; Tojo, por su parte, se enquistó en la idea de conquistar China, manteniendo en ese territorio las fuerzas que le habrían permitido ocupar sin mayores problemas la India, Australia, Alaska, Siberia y quién sabe qué más. Si Italia se hubiera limitado a defender sus antiguas fronteras y brindar tropas para las operaciones de los alemanes, la guerra en el Mediterráneo se habría limitado a una cabalgata triunfal por el Medio Oriente, dejando al genio de Rommel libre para actuar en otros lugares; no hubiera sido necesario intervenir en los Balcanes, que, sin el apoyo de los ingleses desde Egipto, se habrían plegado al Eje sin mayores retrasos; y se hubiera contado, en el clímax del conflicto, con tropas frescas y mejores medios para operaciones de gran envergadura. Si Japón, por su parte, se hubiera limitado a controlar la situación en China y hubiera atacado a los rusos por la retaguardia, Stalin se hubiera rendido en el curso del primer año de guerra.

Los Aliados también cometieron errores estratégicos graves por culpa de sus líderes políticos. El desastre de la Armada Roja en la primera fase de la invasión nazi fue causado casi exclusivamente por la voluntad de Stalin de mantener una línea defensiva inamovible, que fue rebasada, rodeada y aniquilada por los panzers en pocas semanas. Churchil insistió hasta el cansancio en la necesidad de invadir Italia antes que los Balcanes, consiguiendo empantanar a numerosas divisiones en el lento trayecto a lo largo de la bota y entregando Europa Oriental al comunismo. Roosevelt sabía del avance militarista japonés y de la capacidad que tenían para atacar Pearl Harbor, sin embargo no movió un dedo para evitar que toda su flota del Pacífico se encontrara reunida en ese punto.

Sin embargo, cuando se evalúa el desempeño de los generales de ambos bandos, la desproporción de méritos es evidente. No por nada las proezas de los varios Guderian, Rommel, Kluge, Kesselring, Vietinghoff, Falkenhorst resultan mucho más importantes, en esa balanza, que las dudas de Montgomery, la debilidad de Clark, la nulidad francesa (el mismo De Gaulle sólo cosechó derrotas, mientras no estuvo respaldado por los angloamericanos). Quizás el inimitable Patton estuvo al nivel de los antes mencionados, y ahí paramos de contar.

Si esta comparación no resulta convincente, basta analizar en cuánto tiempo se desarrolló el avance del Eje, hasta su apogeo, y cuanto se demoraron los Aliados en recuperar el terreno. La campaña de Francia duró seis semanas y su reconquista tomó seis meses; Japón llegó a los límites de su esfera de coprosperidad en siete meses y perdieron esas conquistas en dos años y tres meses. El caso de Italia fue distinto, en cuanto sus intervenciones estaban marcadas por la incompetencia de sus líderes y la falta de capacidad bélica para afrontarlas. Además no hay que olvidar que, mientras que el Eje tenía una cierta homogeneidad interna (eran todos régimenes nacionalistas, imperialistas, autoritarios), los Aliados tuvieron que gestar un pacto contranatura entre democracias occidentales y el comunismo más extremista para poder contar con las fuerzas necesarias para la victoria.

Las victorias de alemanes y japoneses fueron inmediatas y totales, aún en inferioridad de condiciones; las derrotas casi siempre fueron vendidas a caro precio y ocupando un número mucho mayor de enemigos. Ejemplares son los casos la campaña de Italia, donde Kesselring realizó una retirada ejemplar y desgastante a través de sucesivas líneas de defensa desde Túnez hasta Pisa, o la resistencia japonesa en las islas del Pacífico, de Guadalcanal a Okinawa. Las mismas estrategias demuestran mucha más preparación e ingenio en el lado dej Eje: los Aliados nunca tuvieron un plan Manstein o se les ocurrió un ataque a Pearl Harbor. Casi siempre recurrían a ataques macizos sobre frentes extensos, con amplísima superioridad numérica (Francia, África del Norte, Europa Oriental), o a desembarcos anfibios masivos para conquistar pequeñas cabezas de puente, siempre con una lentitud exasperante (Argelia, Salerno, Anzio, Normandía).

La pregunta espontánea es: si en el lugar de Hitler, Tojo y Mussolini se hubieran encontrado líderes con menor ingerencia directa en los asuntos militares, el Eje habría ganado la guerra? Luego de lo expuesto, la respuesta obvia es sí. Y sin embargo, yo creo que no.

Para empezar, sin el componente de locura e irresponsabilidad que figura en los carácteres de ese trío jamás se hubiera dado el Eje, por lo que la pregunta parte de una premisa falsa. Pero aún admitiendo que las circunstancias históricas podrían haber llevado a la confluencia de intereses de las potencias, creo que la fuerza numérica intrínseca, y la capacidad industrial instalada de americanos, soviéticos y británicos (éstos últimos gracias a su red de dominions) representaba un punto de partida demasiado fuerte para ser eliminado.

La única forma en la que una victoria hubiera sido posible consiste en la eliminación radical de la superioridad industrial de los Aliados, lo cual habría sido posible sólo con una serie de operaciones de alcance enorme y sujetas a problemas logísticos gigantescos; y todo bajo la premisa que Italia se comportaría de forma racional, permaneciendo no beligerante hasta contar con un potencial de combate mínimamente aceptable. Ojo: todas las operaciones indicadas fueron, en su momento, tomadas en consideración por los países en guerra.
  1. Alemania lleva a cabo el Plan Manstein a rajatabla, sin cesar su avance hasta aniquilar a franceses y británicos en suelo continental, evitando Dunkerque. La rendición de Francia debe incluir la entrega de su Armada, de forma íntegra.
  2. Con la flota conjunta franco-alemana, se puede resguardar el paso del Canal de la Mancha frente a la Armada Británica. Con una estrategia similar a la empleada en Francia, las islas caen en menos de dos meses. Lo lógico es que el gobierno del Reino Unido se traslade a Canadá, y mantenga su posición beligerante desde los dominions. Queda por ver si algunos de éstos (Australia, India, Sudáfrica) no se declararían independientes, en ese caso.
  3. Las tropas de ocupación de Francia meridional pueden desembarcar en Algeria, ocupar el África noroccidental y avanzar, con el apoyo de los italianos en Libia, hacia la conquista de Egipto y Palestina, convirtiendo al Mediterráneo en un lago del Eje. A consecuencia de esto, Turquía se aliaría con los alemanes y los Balcanes, Grecia, Siria e Iraq, rodeados, se verían forzados a plegarse a gobiernos amigos.
  4. El ataque a Rusia se apoya desde el Cáucaso con tropas turco-alemanas, cerrando la retirada hacia el Volga de las tropas soviéticas. Los pozos petrolíferos y Stalingrado caen por mano de estas tropas, evitando que todo un grupo de ejércitos se desperdicie en esa zona; su presencia en los frentes del norte permiten ocupar Leningrado y Moscú, lo que lleva a una retirada de los rusos más allá de los Urales.
  5. Mientras tanto, Japón realiza su ataque al sud este asiático y al Pacífico; pero libera sus divisiones en Manchuria para ocupar la Siberia oriental y los importantes centros industriales de la misma. En menos de un año, Stalin se vería obligado a pactar, aplastado entre la estepa y los Urales.
  6. Las tropas alemanas de Rusia pueden a ese punto descender por Persia y atacar a la India, enlazándose con los japoneses que avanzan desde Birmania. Si ya no lo hizo, la India se declararía independiente y pactaría. Las tropas japonesas podrían entonces concentrarse sobre Australia, con idénticos resultados.
Aquí me detengo, porque la situación escapa a cualquier plan que alguna vez tuvieron los estados mayores de Alemania y Japón. Pero con los nazis ocupando toda Europa, África septentrional (tal vez en mano a los italianos) y el Medio Oriente, con una Rusia siberiana reducida a su mínima y vichyana expresión, con Japón dominando todo el arco Pacífico desde Kamchatcka hasta la Polinesia, con India y Australia independientes y bajo protectorado... qué seguiría? Los angloamericanos intentarían un contraataque en Oceanía, en África meridional, en Europa? El Eje desembarcaría en Alaska, en Terranova o en Sudamérica? Las armas nucleares aparecerían en las economías occidentales, fuertemente golpeadas, o serían usadas por el Eje para concluir la guerra? Se entraría a una guerra fría entre el continente americano y el resto del mundo?

Todo esto es pura distopia, terrible y cruda. Pero nos indica dos cosas muy importantes: por un lado, qué cerca se estuvo de un escenario similar, gracias a la incapacidad de los generales aliados (que al parecer es congénita: véase Vietnam, Afghanistán, Iraq) y a la neta superioridad del militar alemán o japonés; y por el otro, cuánto tenemos que agradecer a los tiranos, y en primer lugar a Hitler, por esas tonterías megalómanas que impidieron el mejor funcionamiento de sus tropas.

Es verdad. Por increíble que parezca, la democracia occidental, en sus vertientes liberal filoamericana y socialista post soviética, subsiste gracias a su peor enemigo. Dankeschön, herr Hitler!


lunes, 19 de marzo de 2007

2012

Los mayas constituyen una de las civilizaciones más misteriosas que hayan poblado la faz de la tierra. Algunos de los conocimientos que alcanzaron y que han quedado registrados resultan increíblemente avanzados para los tiempos en los cuales su cultura floreció, antes de extinguirse de manera casi inexplicable entre los siglos XI y XII de nuestra era.

Al respecto, tengo que disentir, y no soy el único, con algunos investigadores que afirman que los mayas siguen vivos, siendo sus descendientes los actuales pobladores indígenas de vastas porciones del Yucatán. En primer lugar, una cosa es hablar de etnia y otra de cultura; en segundo, la zona ha sido desde siempre ocupada por centenares de tribus distintas pero con ciertas similitudes en ámbito lingüístico y étnico. Lo más probable es que los que actualmente se denominan mayas sean en realidad descendientes de los clanes tributarios de aquella civilización, lo cual explicaría muchas incoherencias, como el gap cultural identificado por los primeros historiadores que investigaron dicha cultura: cuando los españoles llegaron a principios del siglo XVI, los pobladores del lugar no podían comprender ellos mismos los textos o las técnicas empleadas por sus predecesores; además, las tradiciones orales de esas gentes ya hablaban de una misteriosa y rápida regresión.

Las pirámides y templos diseminados por los territorios antiguamente ocupados por los mayas, ricamente decorados en un gusto que podríamos definir casi barroco, representan una manifestación cultural típica de una civilización con siglos y siglos de evolución. Pero más allá de la arquitectura o la escultura, los hallazgos más impresionantes de esta civilización corresponden sin duda a sus capacidades matemáticas y astronómicas. Para muestra un botón: fueron el único pueblo americano a identificar el cero, y el primero en el mundo en emplearlo de manera sistemática, más de ocho siglos antes que los hindúes (que lo descubrieron en el siglo IV pero lo aplicaron sólo a partir del siglo IX). Lo que más desconcierta, sin embargo, es su calendario, algo demasiado perfecto y preciso incluso para nuestros estándares. Si bien nuestro sistema juliano-gregoriano de años de 365 días, con correcciones bisestiles, representa una aproximación casi exacta a la duración del periplo de la Tierra alrededor del Sol, recién encontró su forma actual en el año 1582.

Para tener una idea, el año dura exactamente 365,242189 días, es decir, 365 días, 5 horas, 48 minutos, 45 segundos, 6 centésimas. El calendario juliano lo aproximaba a 365,25 días, generando una diferencia de 11'14"94 por año, o en otros términos, un día cada 128 años; su variante gregoriana cuadró los 10 días de desfase por decreto, y de paso reajustó la duración del año a 365,2425 días, reduciendo el margen de error a 26"87, o un día cada 3 323 años. Considerando que recién han pasado 425 años desde este replanteamiento, todavía no hay mucho de qué preocuparse...

Los mayas, en cambio, jamás tuvieron que preocuparse, ni lo hubieran tenido que hacer si hubieran sobrevivido hasta nuestros días. Su año estaba establecido en 365,242 días. El margen de error, por increíble que parezca, es de sólo 16"33 por año; es decir, un día cada 5 290 años. Y por cierto, todo esto lo tenían claro desde el II-III siglo de nuestra era... lo que implica que consiguieron un calendario mucho mejor que el nuestro casi 1 200 años antes. Lo desconcertante es como funcionaba esta forma de cálculo del tiempo, a través de tres distintos cómputos y mediante un complejo sistema de engranajes, como se ve en la figura. No me voy a poner a explicar todo el asunto, porque ameritaría un post exclusivo; para ese detalle pueden dirigirse a esta página e intentar comprender el arcano.

Hay algo que desde siempre concita la atención del público de cierto tipo de investigación al límite de lo apocalíptico y lo esotérico (entre los cuales me incluyo fervorosamente) hacia este calendario tan perfecto e incomprensible. En primer lugar, es perfectamente repetitivo. Cada 1 872 000 días (poco más de 5 125 años) la datación se repite; es como decir que dentro de cinco mil y pasa años tendremos nuevamente un 19 de marzo del 2006. Esto se lleva de la mano con la creencia maya,compartida con otras civilizaciones a lo largo y ancho del planeta, de que el mundo es cíclico y se autodestruye y regenera varias veces a lo largo de su historia: según los mayas, a cada reboot del calendario corresponde el fin de un ciclo.

Hasta ahí estamos bien... aún sabiendo que las leyendas hablan de catástrofes masivas a cada fin de ciclo, que llevan a lo que REM llamó en 1985 the end of the world as we know it. La cosa no me preocuparía más de la cuenta, considerando que el cambio de ciclo anterior fue en el año 3114 a.C., y no hubo accidentes a escala global. Claro, es posible que en Mesoamérica se haya dado algún desastre del cual no tengamos conocimiento histórico, pero de ninguna manera se puede hablar de destrucción del planeta o de la especie humana. Es más acorde a la idea de "fin del mundo" entendido como final de un espacio histórico-cultural más que una hecatombe física o geológica.

Por otra parte, es útil notar que los mayas agrupaban sus ciclos en bloques de cinco en cinco, lo que se llamaba un gran ciclo, de casi 25 625 años. La duración del cual no deja de ser llamativa: corresponde casi exactamente, con un margen de error del 0.6%, al tiempo requerido para que se complete la precesión de los equinoccios, es decir, que el sol surja sobre el fondo de un mismo punto del cielo, identificable por la posición de las constelaciones. Y no es todo: dado que el calendario se desfasa un día cada 5290 años, el retraso que se dá cada 25 625 años es de... 25/6 de día, o mejor dicho, 4 días y 20 horas. Números demasiado redondos...

Pero hay un par de detalles estremecedores que parece indicar que el fin del ciclo en el que vivimos es ligeramente más dramático que los anteriores. Para empezar, corresponde también a la conclusión de un gran ciclo. Si con esto no les basta para que se les pongan los pelos de punta, lo que sigue es peor.

Y es que, con un calendario tan exacto, los mayas reportan fechas, en sus textos y grabados, de millones y millones de años atrás, con un detalle equivalente a decir qué sucedió a las 8 y media de la mañana del jueves 12 de setiembre del 2 576 484 a.C. En ellas describen eclipses, alineaciones astrales y otras amenidades. Ahora bien, no hay ni una sola fecha posterior al final del ciclo en el que estamos viviendo. Por ningún lado. No parece ser una coincidencia, porque las esculturas y edificios mayas están repletos de fechas de lo más extravagantes, y se han catalogado millones y millones de inscripciones al respecto, pero ni una sola posterior a la fecha que tanto nos preocupa.

21 diciembre 2012. Solsticio de diciembre. Falta muy poco.

La lista de eventos astronómicos que rodean a esta fecha es extrañamente extensa. Hay para todos los gustos, desde tránsitos de Venus hasta asteroides pasando a 17 mil km de la Tierra, sin contar extrañas conjunciones planetarias, fases altas de manchas solares, cambio de polarización de las radiaciones del astro rey, eclipses del mismo (el 13 de noviembre), alineación de la estrella Sirio con la Tierra... De aquí a predecir todo tipo de desastres, epidemias, guerras, evoluciones espirituales, encuentros con extraterrestres, etc etc, el paso es corto.

Yo no creo en las correlaciones astrológicas o en las influencias de los astros sobre el destino de las personas. Pero los mayas no son cualquier mago de esquina, y me intriga saber por qué no tienen fechas después del 21/12/2012.

Será el fin del mundo, causado por el impacto de un cometa, cuya trayectoria habían calculado perfectamente? O un cataclismo global generado por una modificación rápida del eje de la Tierra y la subsiguiente desaparición de los glaciares? O una ola de radiaciones solares capaces de bloquear la tecnología y hacernos regredir dos, tres, cuatro siglos de desarrollo?

El tiempo lo dirá. Eso es, si nos queda tiempo...


lunes, 26 de febrero de 2007

The body - part deux?

No sé si alguien recuerda una Tv movie de bajo presupuesto de hace algunos años, protagonizada por Antonio Banderas. Se llamaba The body y trataba acerca de un sacerdote católico que se encontraba en el medio del fermento causado por el posible descubrimiento de los restos de Jesús en una tumba de Jerusalén. La idea podría parecer interesante, pero la película terminaba metiendo en la sopa el conflicto con los palestinos, bombas, romance, en fin, una desgracia.

Pero ahora, veo todo con otra luz. Para los que saben inglés, lean esto.
Para los que no, les suelto, en resumen, la bomba:

James Cameron, el director de Titanic, Terminator, Aliens, además de varios documentales de enorme valor divulgativo, ha anunciado que hoy dará una conferencia de prensa en New York en la cual presentará tres ataúdes, dentro de los cuales se encontrarían los restos de Jesús, María y María Magdalena.

Holy moly.

Y no es todo. El descubrimiento no se limita a esto, en cuanto en la misma tumba se han encontrado un total de 10 sepulturas, una de las cuales pertenecería al hijo de Jesús y María Magdalena, Judas.

Damn!

Pero falta más. Según lo anunciado, las pruebas definitivas para comprobar esta teoría habrían involucrado pruebas de ADN sobre los restos.

Whaaaaaaaaaaaat???????

Tengo algunas humildes preguntas y comentarios al respecto:

1. Contra quién han comparado el ADN para llegar a la conclusión que los restos son de quienes piensan que son? Hasta donde sabía, no habían descendientes oficiales de esa gente.

2. Espero que, a parte del ADN, haya alguna prueba arqueológica irrefutable sobre los restos, por ejemplo un pergamino datados con C-14 al año 35-40 d.C., en el cual se indica que el muerto de la tumba es Jesús, hijo de José, predicador galileo que murió crucificado, o algo así.

3. James Cameron????? Quiero decir, él no descubrió esto (fueron unos obreros de construcción hace 27 años), y me imagino que varios arqueólogos deben haber examinado los restos back and front antes de que llegaran a sus manos. Y a nadie se le ocurrió divulgar esto, ni a los mismos judíos que no creen en la resurrección de Jesus y por lo tanto no tendrían problemas en afirmar que esos restos son suyos?

4. Cameron y el director de esta investigación, Simcha Jacobivici, ya han hecho otro documental polémico, Exodus decoded, en el cual trataban de dar una explicación a los hechos narrados en ese texto bíblico, incluyendo las diez plagas de Egipto, el Mar Rojo, las tablas de la Ley, el Arca del Alianza (personalmente, pienso que está custodiada en Etiopía, como detallaré en un post dentro de algunos días... lo cual me hace sentir un poco Cameron), etc etc; era un documental revelador, aunque con ciertos nexos lógicos entre una evidencia y otra que dejaban mucho que desear. Qué pasa si en este caso es lo mismo? Polémicas infinitas? Mel Gibson lo buscará para paterle el trasero?

5. No es aterrador que, cuando ya se sabe que la clonación humana es posible, alguien tenga en sus manos el ADN de (probablemente) Jesús o María?

6. Se acerca el fin de los tiempos? Cameron es el Anticristo?

7. O más simplemente, ha perdido la razón luego de convertirse, hace diez años, en the king of the world? Si las pruebas son ridículas o fácilmente rebatibles, él queda como un tonto; si son válidas, pero no conclusivas, se abre una polémica virulenta entre creyentes y no, y entre los primeros se encuentra toda clase de fenómenos y fundamentalistas que pedirían o buscarían personalmente su cabeza (vean Contact y recuerden lo que le pasa al jefe de Jodie Foster).

Mañana sabremos más. O probablemente, tendremos que esperar la emisión del documental, a estrenarse próximamente en Discovery Channel.

Pero qué manera de empezar la semana! Y yo que quería hablar de los Oscars...


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Y los incautos a la fecha son...