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lunes, 28 de mayo de 2007

Examen de geografía

Realmente hay gente que no tiene nada que hacer en la vida...

Al parecer alguien es tan pero tan fan de los Atlas que ha creado un countdown con los 192 países reconocidos por la ONU. El juego es simple: se tiene que insertar en la barra blanca el nombre de uno de esos estados, que inmediatamente viene listado debajo; hay un límite de tiempo establecido, vencido el cual se reportan cuáles países no fueron citados. Dicho así parece tedioso, en realidad se vuelve adictivo. Mi último record es de 147 acertados... pero con ausencias notables como Malta o Sri Lanka; creo que eso es inevitable porque pasado un rato la memoria termina loqueándose.

Dos tips. Uno: los sitios son norteamericanos, así que los nombres son en inglés; si no tienen ni idea de cómo se escribe Kirguizistan en inglés, vayan asumiendo que tendrán un puntaje bajo. Dos: si siguen un orden más o menos geográfico (continente por continente) tienen más probabilidades de avanzar.

En esta página encuentran la versión original (tiempo límite de 10 minutos):
http://andys.org.uk/countryquiz/

Aquí hay una variante for dummies, con cinco minutos más:
http://acepilots.com/mt/192countries.html

Y sólo para yankeefilos, la versión con los 50 estados que soportan como presidente a Bush:
http://www.ironicsans.com/state22.html

Buena suerte!


martes, 27 de marzo de 2007

Los mapas del tesoro

El trabajo hoy es particularmente agobiante. Pero como no quiero dejar a nadie sin un bit de información útil, entretenida y particularmente curiosa, les recomiendo vivamente el blog de Strange Maps. Es uno de los sitios más interesantes que he podido encontrar en la red, y en los últimos días acaba de superar las 500 mil visitas.

Lo excepcional de esta página es que se dedica exclusivamente a publicar mapas bizarros, y tomando este término en toda la amplitud de sus acepciones. Hay de todo: planes megalómanos de dominio del mundo por parte de las grandes potencias, ciudades repartidas esquina por esquina entre dos países, clamorosos errores geográficos presentes en la cartografía antigua, descripciones de utopías literarias, etc etc.

En realidad vale la pena darse un paseo por sus más de 90 posts, mejor aún si se sabe un poco de inglés, porque las didascalías y comentarios que se adjuntan a los mapas son sumamente informativos y brillantes. Por ejemplo, dudo que alguien sepa que los nazis lograron establecer bases en la Antártida, o que Alemania Oriental aún existe, o cómo es la geografía de El mago de Oz, o la de 1984, la famosa novela de George Orwell. Es para pasar noches enteras frente a la pantalla.

Los mapas siempre han sido una afición personal. Tengo al menos media docena de atlas históricos, algunas enciclopedias geográficas, una colección de mapas de los mundos de Tolkien; me apasiona enormemente ver como cambian las fronteras durante y después de las guerras, la profundidad de las conquistas, los extensos contraataques, grandes superficies de colores contrastados, flechas convergentes, límites punteados. Por otra parte, soy un fan de los juegos de estrategia, in primis el fantástico Risk, que justamente se juegan sobre tableros que representan los mapas de territorios; y como si no bastara, uno de mis libros favoritos es La vuelta al mundo en 80 días y entre mis primeros recuerdos nítidos de la infancia figura una gigantesca ofensiva anfibia de soldados de juguete sobre un mapa de Oceanía, tratando de conquistar la península de Cabo York desde el golfo de Carpentaria.

Sin duda, haber encontrado un sitio tan afín a mis gustos ha sido un auténtico lujo. Entre tantos mapas, a uno le entran ganas de perderse.


lunes, 12 de febrero de 2007

Las reglas del juego

He pasado la tarde y la noche del sábado reunido con mis mejores amigos, enfrascados en una interminable y divertidísima partida de la versión aggiornata de Risk. Lo más interesante de esta epopeya lúdica fue nuestra aplicación indiscriminadamente errada de la mayor parte de las nuevas reglas del juego.

En cada punto dónde podíamos haber interpretado algo exactamente al revés de lo que indicaba el manual, lo hicimos; y una vez alcanzado el consenso democrático sobre cómo poner en práctica cada acápite, simplemente asumíamos que eso era lo que habían imaginado y programado los inventores del juego. Algunas veces, dos errores terminaban por anularse dentro de los mecanismos del juego sin afectar para nada la playability del mismo, por lo que no sólo pasaban desapercibidos, sino que nos convencían de la exactitud de nuestro punto de vista.

Luego de estar jugando por más de siete horas, sin que fuera posible que alguien tomara una ventaja significativa (aunque tengo que admitir que mis fuerzas sobre el tablero estaban tan mermadas que impedían cualquier esperanza de victoria), y haber presenciado extraños y exhilarantes desarrollos estratégicos, que nunca habíamos visto con la edición antigua del juego, nos comenzamos a interrogar sobre qué diablos estaba sucediendo.

Sólo luego de haber criticado duramente a las mentes desquiciadas que habían arruinado para siempre los engranajes de una máquina perfecta, decidimos dar una leida detallada al reglamento. En un momento de dolorosa epifanía, nos dimos cuenta del cúmulo de sinsentidos que habíamos generado y bajo el cual nos habíamos regido.

Regresando a mi casa en plena madrugada, mientras el taxi cruzaba la ciudad dormida, el cansancio comenzó a producir algunas reflexiones al respecto. De pronto, esa experiencia adquirió para mí una relevancia universal sobre un par de puntos.

1. Las decisiones tomadas democráticamente no siempre son la correctas.

2. Toda regla es interpretable, llegando a significar hasta lo contrario de su planteamiento original, especialmente si dicha interpretación es consensuada.

3. Muchas veces tomamos por verdades infalibles a ideas absurdas y sin ningún sustento ni lógica, que simplemente se le ocurrieron a alguien y por los puntos 1 y 2 vienen siendo aplicadas sin mayores cuestionamientos.

4. En otras oportunidades, no nos damos cuenta de las consecuencias de un error cometido porque los efectos de otro terminan por maquillarlos, al menos en el corto y mediano plazo.

5. Nunca, y repito nunca, se debe intentar una invasión por mar si hay corsarios en esas aguas (éste es un consejo sólo para los que jueguen Risk: LOTR Trilogy Edition).

En resumen, la regla de oro que se puede extraer de todo esto es la sieguiente: siempre es mejor consultar y revisar minuciosamente las fuentes de información antes de formarse una opinión o tomar decisiones, y si esto se hizo, las conclusiones generadas debe ser defendidas a muerte, aunque la mayoría la piense de manera opuesta.

El próximo fin de semana, probablemente, volveremos a jugar. Y por más que el match del sábado haya sido el más entretenido de los últimos tiempos, esta vez lo haremos como se debe: siguiendo las reglas del juego.

Alea iacta est.


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Y los incautos a la fecha son...