martes, 7 de agosto de 2007

Bon Jovi - Always

Es realmente inquietante constatar que han pasado casi trece años desde que esta canción llegó al mercado (el 20 de setiembre del '94). Fue con toda probabilidad el mayor éxito del grupo desde las épocas de Livin' on a prayer, a pesar de su discutible nacimiento como parte de una película (Romeo is bleeding) que nunca llegó a utilizar semejante hit en su banda sonora. Y sirvió a los rockeros de New Jersey para relanzarse con un sonido mucho más suave y apto para todos que les ha permitido vivir de rentas hasta la fecha.
El video en sí es algo digno de Melrose Place y alrededores, con su trama de traiciones cruzadas y decepciones amorosas a go-go; y las estrellas no podían ser más adecuadas. El rubio es Jack Noseworthy, secundario en películas tan impresionantemente malas como Barb wire, Event Horizon o U-571 (donde, vaya coincidencia, actuó con Jon Bon Jovi!); su novia en la ficción es nada menos que Carla Gugino, a mi parecer una de las actrices más sexys all time, inolvidable en Spy kids o Sin City; el tercero en discordia es Jason Wiles, que recuerdo sólo en la pantalla chica, en algunos capítulos de Beverly Hills 90210 y como protagonista de Third Watch. Dulcis in fundo, la hermana enrulada es la bienamada Keri Russell, inolvidable Felicity y reciente guest en Mission: Impossible III. Qué tal B-movie casting!

lunes, 6 de agosto de 2007

Tráfico

No sé que está pasando en los últimos tiempos, pero parece como si todo el universo hubiera conspirado para tenerme ocupado las 24 horas del día, todos los días de la semana, todas las semanas. La cantidad de cosas que se han ido acumulando ya llega a niveles alarmantes; creo que en las últimas 72 horas he batido todos los records.

El viernes inició antes del amanecer, con 8 km de jogging; luego ducha, desayuno, y trabajo en la oficina non stop hasta las 7 pm, incluyendo reuniones de alto nivel tan estresantes como absurdas; fugo para ir al cine, aprovechando para hacer una parada en la tienda de DVDs. Luego de 2 horas de película (No reservations, recomendable), me espera un taxi urgente para llegar a ver el penúltimo episodio de Heroes. Me acuesto a medianoche y media.

El despertador suena seis horas después para recordarme que tengo que ir a la oficina porque hay un encargo fuera de la ciudad que nos tomará toda la mañana. Mi secretaria se olvidó de colocarme en la lista de personas autorizadas a ingresar en el fin de semana, así que pierdo media hora discutiendo con los guardianes en la puerta de ingreso; por suerte una llamada de mi directora desembrolla el lío y puedo entrar, para salir un par de horas después en camioneta, rumbo al sol. En el viaje de ida y en el de vuelta, ya durante las primeras horas de la tarde, aprovecho para leer The drowned world, de J.G. Ballard, algo lo suficientemente pesado e intelectual, detrás de la patina de hard sci-fi, como para olvidarme de lo que me rodea.

En lugar de ir a casa, voy al departamento de mi hermano para regar sus plantas, dado que él está de viaje. Almuerzo frugalmente para no alterar la dieta, cumplo con mi tarea, vuelvo a casa caminando los cinco kilómetros que me separan de ella para estirar un poco las piernas luego de tanta carretera. Estoy exhausto, navego unos minutos en internet, me ducho y me voy a acostar. Mi madre me llama para recordarme que tengo que comprar una camisa para mi matrimonio civil, mi novia me dice que su padre quiere pagar un banquete monumental de comida china después de la ceremonia, y que el día siguiente nos espera el sacerdote que nos va a casar, dentro de cinco meses, para una primera charla. Termino durmiendo a las once, con un dolor de cabeza alucinante.

A las cinco de la mañana salgo a correr. A pesar de la llovizna insistente, me siento en forma, acelero el paso, tengo buenos registros cronométricos kilómetro tras kilómetro. Hasta que pasados los 5 200 metros resbalo sobre una vereda jabonosa y caigo al suelo de forma estrepitosa e hilarante; una vez determinado que no hay daños mayores, sigo adelante y logro concluir 9 km. Lo mejor de todo es que en los 54 minutos que me ha tomado completar ese recorrido he podido visualizar muchas ideas para mi nueva novela, que lentamente va asumiendo forma. La caída sirvió de algo, después de todo. He recargado las baterías.

Me baño, pongo a funcionar la cada vez más insoportable lavadora, hago las compras de la semana y finalmente, a media mañana, tengo unos minutos para descansar, que aprovecho repasando los extras de los DVDs que compré el viernes. Pero llega el delivery con el almuerzo y luego tengo que buscar la bendita camisa; me demoro casi dos horas para encontrar una que me satisfaga, y el regreso a casa es una anabasis empapada por la lluvia y envuelta por el viento frío. Apenas tengo tiempo para probarme el terno gris que vestiré el viernes, y ya es hora de ir a hablar con el cura... Los detalles de esa inenarrable conversación los mantengo en reserva y con derechos de autor exclusivos, porque definitivamente formarán parte de alguna obra futura. La conclusión es que, por lo visto, voy a casarme por la Iglesia, a pesar de todo, y seré protagonista de un evento que debe ser lo más magnífico que se haya visto en este hemisferio para compensarme del infinito calvario de trámites y etapas que supone... en las películas no se veía tan complicado.

Todo lo que puedo decir es que regresamos a casa casi a medianoche; ocho horas después, estoy de nuevo en la computadora, en mi querida oficina. Minutos después, nueva reunión en los pisos altos, más surrealismo en despliegue, más solicitudes urgentes, en resumen más trabajo. Por suerte estoy a dieta y puedo devorarme una ensalada sin tener que caminar mucho ni perder tiempo en búsqueda de comida. Y mientras tipeo estas últimas líneas, me doy cuenta que la sobrecarga sensorial en mi cerebro ha borrado gran parte de aquellas brillantes tramas que pensé para la nueva novela, y que no tuve tiempo de poner en blanco y negro a lo largo del fin de semana.

Necesito un break. Un feriado largo. Una enfermedad infecciosa. Una lesión a los ligamentos. Algo que me haga ganar tiempo para detener el círculo vicioso y desatorar los carriles de las autopistas que se encrucijan en mi cabeza. Es hora de dar fluidez al tráfico: hay cosas que ya no pueden esperar.


viernes, 3 de agosto de 2007

Antes del amanecer

Luego de analizar detenidamente las conclusiones del post de hace diez días, he decidido tomar acciones al respecto y enderezar un poco mi estado físico. Así que, desde ayer, dieta hipocalórica, despertador a las 5 a.m. y jogging matutino. No me está yendo nada mal: hoy he corrido 8 km y creo que tenía gasolina para una vuelta más. A parte, me permite llegar antes a la oficina y sobre todo estando mucho más despierto. En resumen, salvo la reducción de horas de sueño, en espera de reajustar todo mi horario biológico, todo es positivo.

Sin embargo, si tuviera que buscar lo mejor de esta experiencia, creo que no hay nada más interesante que ver a la ciudad dormida, sin tráfico, sin perros, sin gente apurada por llegar a su trabajo o al colegio.

Las únicas señales de vida a mi alrededor son los guardianes, adormilados en sus casetas y envueltos en varios estratos de lana para soportar las gélidas madrugadas invernales, mirándome con un mixto de incredulidad y compasión: es probable que no les resulte muy lógico que alguien tenga que despertarse a esas horas para algo tan superfluo como bajar de peso, cuando ellos se pasan la noche en vela para poder llevar a su casa un sueldo mínimo. Y creo que tienen toda la razón.

Los parques están mudos, sin las exasperantes voces de niños ni los ladridos de las mascotas. El entorno silencioso amplifica el aislamiento producido por la música que los audífonos proyectan en mis oídos. Es como vivir una escena clásica de video musical, pero siendo el protagonista y sin la necesidad de mimar en playback para la cámara. Claro, sería aún mejor poder hacerlo en slo-mo, pero supongo que nadie es perfecto.

En esas condiciones, hay tiempo para pensar en muchas cosas, entre una canción y otra, durante los casi 50 minutos de recorrido. Es más, a un cierto punto es indispensable hacerlo para distraerse de la monotonía del trayecto y del cansancio que va pisando cada vez más fuerte. El flujo de ideas termina siendo tan abrumador que sería necesario tener una grabadora de voz para registrar los puntos más importantes, antes que la ducha se los lleve junto con litros de sudor.

Los árboles, el cemento, el asfalto, todo constituye un escenario perfecto para olvidarse del presente y el futuro inmediato. Ni qué decir de las increíbles tonalidades que asume el cielo, aún dentro de los parámetros grisáceos que lo distinguen. Primero los tonos ámbar de los reflectores puntean el azul oscuro y nocturno; luego, a mitad de camino, se funden con un celeste más bien desteñido, antes de apagarse en sincronía perfecta y dejar paso a los primeros atisbos de luz natural.

La ciudad se despierta. Es hora de volver a casa.


jueves, 2 de agosto de 2007

Tokio Hotel - Through the monsoon

Voy a ser sincero: antes de hoy no tenía la menor idea de quienes fueran estos sujetos. Wikipedia los indica como un grupo de Magdeburg, Alemania; éste fue su primer single hace más de dos años, aunque obviamente en alemán (Durch den munsun), y tuvo un gran éxito en su patria, aterrizando a nivel internacional sólo hace un par de meses. La potencia melódica de la canción es tal que logra opacar el exceso de rimmel y demás adornos andróginos que parecen ser el canon en este resurgimiento glam (ver The Killers, 30 seconds to Mars, Panic! at the disco, etc.). La voz de Bill Kaulitz confunde aún más las ideas sobre su identidad real (escuchando la canción pensé que era Pink!), pero hay que reconocer que es sumamente funcional a la onda melancólica que permea a este soon-to-be-huge-hit.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Ranking 1/8

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El experimento de Chain reaction está funcionando. Luego de una sólida nueva entrada la semana pasada (14 visitas, puesto 41), esta vez hace las cosas mejor, con el mejor registro de visitas de la semana (18, cuarto mejor resultado de todos los tiempos) y llegando hasta el puesto número 13. Las modelos parecen estar haciendo funcionar su magia.

Otra novedad importante es la mejor nueva entrada de la semana, Mika - Relax, take it easy, que empata el récord de visitas para una nueva entrada (establecido la semana pasada por 30 seconds to Mars - From yesterday) aunque se detiene al número 36 (el récord de Jared Leto & Co. es el 31) en el ranking de páginas y en el 13 de videos (el récord es el número 10) . Y hablando de grandes resultados, esta semana hemos tenido el primer y tercer ascenso más rápido de la historia, con Bryan Adams - Do I have to say the words? que sube 81 puestos (del 122 al 41, con 10 visitas) y A second life que trepa 66 posiciones (del 89 al 23, con 13 visitas); el récord anterior, la tercera semana de George Michael - Freedom '90 (+69) se queda en el segundo lugar de esa particular graduatoria.

Como última anotación, a partir de esta semana se expande el ranking de videos de 10 a 20 posiciones; considerando que ya hay 35, creo que era hora de hacerlo.


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Y los incautos a la fecha son...