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lunes, 12 de marzo de 2007

Futuro feroz, final feliz

Y se fue todo al diablo. A pesar de lo que pensaba cuando escribía un post anterior, mi próxima novela será una idea original que acabo de tener durante este fin de semana. No será el remake (para esto, hasta ahora nadie ha adivinado sobre qué original está basado... sigan intentando) ni el thriller, sino algo más en la línea de mi primera obra. Aunque a pedido de mi novia, que ha tenido cierta parte de culpa en esta decisión, trataré de que, a diferencia de la anterior, la mayor parte de las storylines tengan una conclusión feliz para sus protagonistas.

Aunque claro, eso no significa que abdicaré de las ideas que he presentado hablando de Babel, en cuanto creo que la realidad trae cosas buenas y malas, y el narrador tiene la obligación de plasmarlas tal como son. Tomar una fotografía, se podría decir, con todos sus matices y claroscuros.

Todavía es pronto para anticipar algo, pero tengo que tener una estructura para antes de mi cumpleaños, por motivos más simbólicos que otra cosa. Como siempre, la novela tendrá varias historias más o menos conectadas, personajes más o menos simpáticos, cronologías más o menos lineales. Pero de hecho, este será mi siguiente proyecto, y ya lo puse en fast track.

No queda más que empezar a trabajar.



viernes, 2 de marzo de 2007

Next

A una semana de haber cerrado mi primera novela, y haber tenido un poco de tiempo para enfríar la cabeza, creo que es hora de comenzar a pensar en qué vendrá después. Proyectos no me faltan, al contrario, debo tener unos 12-13 outlines a distintos niveles de avance esperando un poco de atención y algunos meses de compromiso para su redacción.

Lo positivo es que esta vez no tengo deadlines asesinos en mi camino. Podré escribir a un ritmo más humano, cosa que me gusta; probablemente estaría acabando todo en unos seis meses, si mis cálculos no están tan equivocados. Pero claro, primero habría que decidir cuál será la historia y pulir un poco el esquema. En el peor de los casos eso significaría tener la segunda obra lista para fin de año.

Quedan descartadas de entrada las ideas más ambiciosas, que creo merecen un nivel de atención, investigación previa y dedicación que no puedo asegurar ahora; además, resultarían poco vendibles, viniendo de un escritor desconocido; así que nada de trilogías fantasy o sagas de ciencia ficción épica. Igualmente, un maxi proyecto que hace tiempo vengo delineando (nombre en código: The hours vs Terra nostra) no podrá ser el siguiente en ver la luz debido a la extrema complejidad de su trama, que se desarrolla en dos continentes y por medio de tres líneas narrativas intercruzadas, pertenecientes a distintas décadas del último siglo. Demasiada carne en el asador.

Quedan algunos embriones entre los cuales escoger. No sé si inclinarme hacia el remake de un clásico de todos los tiempos (y sobre el cual no vige ningún derecho de autor), que podría autopublicitarse por las potenciales polémicas que generaría, o seguir la ruta comercial de un thriller bastante dramático y a la vez convencional.

En los próximos días decidiré cuál de los dos se convertirá en la novela n. 2 y cuál en la n.3. Y luego, la rueda volverá a girar.


jueves, 22 de febrero de 2007

The trash is in the can

21 / 02 / 07: con exactamente una semana de adelanto sobre la fecha de entrega, he puesto el punto final a la novela.

Se cierra una etapa... al fin. De aquí hasta mayo no voy a poder dar detalles ni nada por el estilo, así que hasta ese momento el tema está clausurado.

No puedo negar que es un día de felicidad extrema. Me tomaría toda la jornada libre, de no ser por el hecho que tengo un trabajo que me lo impide.


miércoles, 21 de febrero de 2007

Cable de último minuto

Parece que al fin he concluido la novela. Falta una relectura final, pero el 99% está hecho, y aún me queda una semana para el printing final.

Por cierto, como habrán adivinado, ayer no hubo post justamente porque estaba completamente dedicado a concluir la revisión. Hoy publico por partida doble, así seguimos empates.

Ahora, hay algo muy extraño en todo esto. No creo que sea una casualidad que hoy sea 21 de febrero.

Es probable que el universo tenga más sentido del que me imaginaba. Por lo menos, sentido del humor.

viernes, 9 de febrero de 2007

Ourobouros

Escribir una novela es un proceso sumamente trabajoso, casi masoquista, de nunca acabar.

He terminado el primer draft, a una hora indecente de la madrugada. Un parto difícil, casi una pesadilla. La redacción final me ha tomado casi dos meses, definir su estructura definitiva nueve más, los primeros bocetos tienen casi cinco años.

Cuando al fin siento el gozo físico y espiritual de tener en mis brazos el fruto de tanto sufrimiento y desgaste neuronal, mi cabeza a veces demasiado estructurada comienza a elaborar las etapas sucesivas.

Revisión ortográfica. Revisión de continuidad. Revisión estructural. Revisión de estilo. Realización de correcciones. Relectura. Diseño gráfico. Diseño de portada. Impresión. Delivery.

Quedan dos semanas. Y este esfuerzo literario comienza a parecerse a una culebra mordiendo su propia cola.


martes, 6 de febrero de 2007

Deadline

Odio los plazos perentorios.
Odio los horarios predefinidos.
Odio hacer por obligación lo que me encanta hacer en libertad.

Pero no me queda de otra. Me han dado tiempo hasta fin de mes para concluir mi primera novela.

Estoy entrando al tercer y último acto de la historia, por lo que creo tener buenas probabilidades de lograr cerrar todo a tiempo. Pero, de golpe, en lugar de escribir 3 o 4 páginas por día (o mejor dicho, por noche), estoy llegando a las 15, 16, hasta 18 páginas. Lo que significa exprimir el cerebro 5 o 6 horas cada noche, entre un partido de Gunbound y algún momento de reposo.

Me siento como una extraña especie de esclavo voluntario. Quiero acabar la novela, es verdad. También es cierto que deseo que llegue a ser leída y evaluada, por lo que tengo que cumplir con el plazo establecido, no matter what.

Pero antes escribía feliz, dejando que la inspiración surgiera sola. Ahora he tenido que abrir una fábrica post industrial de ideas, en función las 24 horas del día, consumiendo toda la energía posible que encuentre en mi materia gris.

Sólo espero que valga la pena.

Y si no, siempre tendremos París.



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Y los incautos a la fecha son...